Corrupción y el Reto para combatirla

La corrupción se manifiesta en todo nivel y esfera  en nuestro país. Diariamente somos testigos de ello en las instituciones públicas, en la escuela por ejemplo casos de venta de notas aprobatorias o venta del derecho de ingreso. En los municipios hay obras fantasmas que nunca se hicieron que solo existen en el expediente. La corrupción tomó los poderes del estado, el poder judicial,  prensa, medios de comunicación, empresas, universidades, partidos políticos.

La situación es preocupante. Vivimos en una cultura de corrupción que se ha hecho natural, es el producto de una sociedad afectada por la falta de valores, con malos hábitos y transgresión de leyes, porque desde el hogar no se sabe direccionar la ética y la moral. Los estilos de vida, están orientados a ilícitos métodos, que ahora parecen normales: estafas, falsificaciones de firmas o de documentos, obras mal ejecutadas, obras fantasmas. La corrupción destruye nuestro país, no hay paz, genera inseguridad pues disminuye la confianza de los ciudadanos en las autoridades y en las instituciones. En la medida en que la corrupción se generaliza la ética se van perdiendo.

Frente a ello, tenemos un reto, combatir la corrupción y cambiar la imagen de nuestro país. No es solamente asunto de las instituciones del gobierno. No podemos quedarnos solo mirando, tenemos que ver por las alternativas de solución. Ver por las medidas de prevención, detección, vigilancia, seguimiento, persecución, control, erradicación y sanción ejemplar a los responsables. Exigir la funcionalidad activa de la Contraloría General de la República realizando auditorias permanentes desde el inicio hasta el final, ya que sin control se está dejando al cumplimiento del dicho: “En arca abierta hasta el justo peca” La reparación civil de la corrupción debe ser efectiva.

Tenemos que: fortalecer la política de anticorrupción, la Comisión Nacional de Lucha contra la Corrupción y la Promoción de la Ética y Transparencia en la Gestión Pública y en la sociedad; Promover e impulsar la participación ciudadana, iglesias, sociedad civil, Defensoría del Pueblo, en actos de fiscalización y evaluación de la gestión pública; Combatir el desinterés ciudadano por conocer lo que hacen las autoridades con nuestros recursos, y ser más vigilantes de las autoridades en el manejo de los recursos públicos.

Tenemos que fomentar una cultura anticorrupción desde la infancia para que en las futuras generaciones podamos desterrar este grave problema.

Rómulo Vilca Mejía

Romulo
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