El derecho y la moral en el Perú

Al margen de la concepción ética y filosófica del derecho y la moral, siempre habrá debates en la sentencia del delito y en el proceso de administración de justicia en el Perú. Para la sociedad Inca, el derecho y la moral, fue la columna vertebral de todo su sistema de gobierno, que afectó de manera poderosa la idiosincrasia y el espíritu de cada poblador, con el fin de lograr una herramienta para la creación de un admirable modelo de vida social, cultural y científica. Sus gobernantes Manco Capac, Pachacutec y las demás incas no lo pensaron dos veces para dar una serie de leyes en las que se establecía pena de muerte para los delitos de homicidio, violación y robo; además, leyes políticas en la elección de sus funcionarios o curacas, elegidos por su méritos como lo afirmaba Garcilaso de la Vega, es decir, el más amable, amigo del bien común, el que enseñaba las buenas costumbres a los padres y a los hijos. Los incas gobernaban con leyes rigurosas, por eso, los ladrones, mentirosos, asesinos y violadores eran condenados a muerte, colgándolos vivos de los cabellos para ser azotados cruelmente con látigos que contenían bolas de piedras, antes de aplicarles la horca. Así fueron las condenas en el Perú de ayer, que finalmente cuando los conquistadores españoles ocuparon nuestro territorio, esas leyes incas contenidas en los quipus fueron destruidas y quemadas.

Hoy la delincuencia y la corrupción en todos sus niveles está ganado terreno al derecho y la moral de nuestro enclenque estado, arrinconándonos a una extrema angustia, temor y profunda inseguridad. Una de las actividades gansteriles que está teniendo más éxito entre los grupos delincuenciales, aparte del saqueo y depredación del dinero del Estado para funcionarios corruptos es la extorsión; delito de lesa humanidad, heredada desde el año 1533, cuando llegaron un grupo de invasores españoles y tomaron por secuestro al inca Atahualpa y exigieron que se les pague por su libertad: Dos cuartos repletos de oro y uno de plata. Se les pago, pero no hubo tal libertad, cobardemente lo mataron. Desde ese día estas lacras sociales forman parte de una larga tradición histórica que en la mayoría de veces logran con éxito la entrega del botín, gracias a un ´derecho’ de impunidad y complicidad de policías, abogados, fiscales, vocales, jueces, congresistas, militares, periodistas, políticos corruptos, generando una vil cultura del dinero fácil´. Las palabras de don Gonzales Prada “El Perú es un órgano enfermo donde se mete el dedo sale pus”, queda chico, porque hoy, solo mirando a nuestro Perú, se ve pus.

Luis Enrique Fernández Fernández
Grupo Impulsor Kairós Perú

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