El Código del Silencio o Callar por Miedo

Existen personas que conociendo un hecho grave y sabiendo quien lo hizo, optan por responder: “estuve aquí, pero no sé nada”; “no sé quien lo hizo”; “no sé lo que sucedió”; o simplemente, no dicen ninguna palabra y/o evaden la mirada ante las preguntas: ¿Qué sucedió? y ¿Quién lo hizo?

La persona infractora acude a la mentira para evadir responsabilidades y acude a la manipulación para conseguir personas que respalden su mentira; de esta manera, logra eludir la sanción que le corresponde.

En tanto, las personas que ocultan la verdad para favorecer al infractor no solamente mienten, sino que además se convierten en cómplices del infractor y de su falta. Ante esta realidad tan común en las y los adolescentes, debemos preguntarnos: ¿Cuáles son las causas que generan estas reacciones? y ¿Cómo debemos enfrentarlos?

Quienes respaldan la mentira del infractor lo hacen:

  • Por permanecer en el grupo como una demostración de lealtad y de mantenerse unidos en las “buenas y en las malas”;
  • Por miedo a no ser etiquetados ni señalados como “soplón”, miedo a ser aislado y acosado, miedo a perder amigos y amigas, miedo a quedarse y sentirse solo o sola.

En ambas situaciones, quienes respaldan la mentira del infractor, callan por represión, auto-dañándose emocionalmente. Quienes aún valoran el comportamiento ético, podrían experimentar cuadros de angustia y ansiedad (en distintos niveles); así como también, podrían desarrollar sentimientos de culpa y necesidades de decir la verdad y reparar el daño.

Hay diversas formas de enfrentar estas situaciones; sin embargo, es recomendable inducir a que reconozcan que es mejor ser autónomos para que no se dejen manipular por ninguna persona; es necesario que reconozcan que uno es resultado de sus decisiones; y que es bueno buscar ayuda, si es de un profesional, es mejor.

Jesús Lavado
Coordinador de Proyectos

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