Sexualidad, aproximación desde los Derechos Humanos y la Teología

Derechos Humanos

La sexualidad tendría que ser un componente y parte de nuestro proyecto de vida. No obstante la sexualidad siempre ha sido un tema de desencuentro para muchos. La construcción de la sexualidad para muchos de nosotros ha sido: ese no se dice, eso no se hace, eso no se toca.

Las consecuencias de ello, de la desinformación y desorientación, se manifiestan en poco acceso a servicios de salud, inicios sexuales no protegidos, embarazos y paternidades no esperadas, no deseadas, no aceptadas, abortos en condiciones de riesgo y clandestinidad, mortalidad materna, adquisición de ITS y VIH, entre otras.

Se ha construido con mucho silencio, omisión o inacción políticas públicas que terminan siendo más restrictivos que favorables, que han llevado a debates infructuosos, a enfoques dicotómicos: bueno vs malo y no permiten discusiones serias a profundidad, sobre todo en las personas que están en el poder, que nos lleven a la posibilidad de hacer cambios a favor de los derechos sexuales y reproductivos.

Los derechos sexuales reproductivos, son parte de los derechos, pero no fueron los primeros derechos que fueron reconocidos. Algunos hitos en el proceso: la CEDAW fue el primer acuerdo vinculante para los países. En la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo realizada en la ciudad del Cairo (1994) los derechos reproductivos están en la agenda, si bien no se atrevieron a incluir derechos sexuales, pero fue un avance. Es en 1995 en Beijing,  que se incluye la sexualidad: salud sexual y reproductiva.

El Consenso de Montevideo es lo más reciente (2013) sustancialmente es el reconocimiento de la necesidad histórica de avanzar en políticas de desarrollo socio –económico que abatan la pobreza y la desigualdad en relación con  la promoción y garantías del pleno ejercicio de los derechos humanos y en particular de los derechos sexuales y reproductivos, calves en la vida de todos y todas, que requieren traducirse en políticas públicas en nuestro país.

¿Qué se incluye en los Derechos Sexuales y Reproductivos? Algunos derechos y datos:

  • Disfrutar de la sexualidad como fuente de desarrollo personal y de felicidad, como cada uno lo desea y opte por vivirla.
  • Derecho a vivir la sexualidad respetando la orientación e identidad sexual de cada persona.
  • Vivir libre de toda forma de coacción, abuso o violencia sexual. El ENDES (2013) registra que el 71,5 de las mujeres alguna vez unidas sufrieron algún tipo de violencia por parte del esposo o compañero. Además vemos que no sólo se trata de mujeres: El CEM (2014) registra entre abril y julio de este año 1607 casos de violencia contra los varones.
  • Acceder a información clara, científica y completa sobre la más amplia variedad de métodos anticonceptivos. Actualmente entre menores niveles de ingresos y educación menos usan métodos anticonceptivos.
  • Gozar de una maternidad y paternidad voluntaria, saludable y segura. El 71.5% de las mujeres adolescentes entre 15 y 19 años expresa querer esperar dos años o más para ser madre. (ENDES 2013)
  • Disponer de conocimientos sobre las enfermedades de transmisión sexual incluido el VIH/sida, que incluyan su prevención y tratamiento. Según el MINSA: 97% de los casos de VIH son transmitidos a través de relaciones sexuales sin protección.
  • Acceder a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad que atienda las necesidades a lo largo del ciclo vital.

Una condición adicional para que se cumplan los Derechos Sexuales y Reproductivos, es un estado laico.

Desde la teología

El silencio acerca los derechos sexuales y reproductivos en gran parte también tiene que ver con la herencia religiosa que se mantiene en grandes partes del mundo. Las religiones administran el poder religioso y definen lo que es lo sagrado y lo profano, y establece prohibiciones. Un tema importante en este ámbito ha sido la reproducción humana, la sexualidad. ¿Pero porque esa fijación en la reproducción humana?

La salud reproductiva tiene que ver con el gozo, la felicidad. Pero la religión parece haber asumido como objetivo controlar la sexualidad y la reproducción. Las iglesias son instituciones patriarcales, donde el hombre controla el poder, y las mujeres son vistas como agentes de reproducción y no como sujetos de derechos. El sexo fuera del vínculo matrimonial: es pecado, y no hay otra forma que no sea la expresión heterosexual. Se ha creado una dicotomía donde todo lo que tiene que ver con el cuerpo es malo, y el alma es buena, por lo cual se censura todo lo que es sexualidad. Además existe un doble moral: uno para lo privado, otro para lo público, uno para mujeres otro para hombres. Esto ha llevado a condenar el placer, ya que la razón debe dominar a los deseos del cuerpo. Hay incluso mujeres que nunca han sentido el placer –  ´ese no se dice, eso no se hace, eso no se toca´.

En referencia a la procreación y la maternidad en la Biblia son entendidas como bendición, mientras la esterilidad se condena. Hay un deseo explicito por la maternidad y paternidad de los hombres y mujeres bíblicas. Las cuestiones de reproducción rigen la vida humana y rigen la sexualidad en los testimonios bíblicos registrados en el Antiguo Testamento. Culturalmente tener más hijos (no hijas) significaba más trabajadores, más seguridad, un estatus social. Por lo tanto cuando nacen los hijos hombres hay celebraciones y festejos. En cambio cuando nacen las mujeres, no se da la misma alegría.

La teología de liberación si coloca a las personas como sujetos de derechos. Una ética de liberación implica desconstruir la teología patriarcal que cosifica los cuerpos y la sexualidad y al mismo tiempo construir nuevos sentidos de liberación, implica un exorcismo: quitar la falsa moralidad. Por ejemplo vemos que la maternidad siempre se ha visto como un papel casi exclusivamente para la mujer, pero en el tema de aborto, vemos quien decide, quien controla no es la mujer. Hay que hacer un dialogo interdisciplinario, para aprender a re-leer los textos. Toda ética busca el bienestar, una ética sexual y reproductiva señala que las mujeres tienen derecho y responsabilidad de encontrar también su bienestar en el ámbito sexual. Tenemos libre albedrio, libre decisión, así que tenemos que aprender a ejercerlo.



Síntesis desde las ponencias de presentadas por Lic. Eliana Cano y la Dra. Luzmila Quezada en el XIV Encuentro nacional de Proceso Kairós Perú realizado del 9 al 11 de octubre del 2014.

Derechos Sexuales y Reproductivos
Etiquetas: , , ,
Guardado en Articulos, Ciudadania y Sexualidad, Escuela de Biblia y Genero