Iglesia y Actoria Política

¿Qué es la iglesia?
La sociedad civil está constituida por diversas instituciones y sujetos, individuos y organizaciones que construimos y les damos la oportunidad de representarnos. En esta perspectiva, así también es la iglesia: son personas que se juntan, se organizan, y representan la voluntad de estas personas. Así como las organizaciones sociales, como el vaso de leche y las organizaciones juveniles, juegan un papel importante como actores en la sociedad, también la iglesia juega ese papel y es un actor público.

Muy aparte de ser un espacio para expresar la fe dentro de una comunidad, la iglesia se convierte en un actor público al ser una institución que expresa la voluntad de sus miembros. La iglesia tiene una presencia y significación social: da sentido a los procesos que vivimos. Además la iglesia como institución tiene un peso en la toma de decisiones, y por lo tanto tiene un peso político. Hay que reconocer que el Estado escucha a la iglesia como actor político en la toma de decisiones.

Entonces viendo la Iglesia como un actor público y político: ¿Cuáles son sus agendas, sus enfoques? y ¿cómo puede influenciar en la sociedad? Para esto es importante reconocer que no sólo existe una iglesia en el país. Además de la dominante Iglesia Católica, el Perú cuenta con una presencia de diferentes iglesias evangélicas, protestantes y diversas otras comunidades de fe. Cada una es una institución y por lo tanto son actores distintos y hay que identificar las diferentes direccionalidades que dan las iglesias a su agenda política.

El poder de las iglesias
En cuanto a la iglesia católica, además de la influencia actual como actor público, tiene un poder de facto. Durante 500 años de presencia católica, se ha dejado una herencia al país. Lo vemos en momentos de juramentos de los políticos pero también en las cárceles y hospitales donde la Iglesia está presente. Además se ve reflejado en los valores y la cultura de la sociedad peruana. No podemos negar ni olvidarnos de esta herencia.

En cuanto a las iglesias evangélicas vemos que no existe un solo actor, no hay una sola iglesia, por lo cual no existe una posición evangélica. Además especialmente en las iglesias evangélicas no se ha superado todavía la dicotomía entre la evangelización y la acción social. Muchas veces la acción social está al servicio de la evangelización.

El rol de la iglesia
La situación en el país nos presenta grandes desafíos, pero ¿qué rol tiene la iglesia en esto? Actualmente ocurren escándalos de corrupción y de violencia entre otras cosas. ¿Y qué dice la iglesia al respecto? Muchas veces; no dice nada. No se trata de conversar sobre asuntos religiosos, hay que ver del punto de vista ético, no moral. No se trata de determinar nuestra conducta privada, pero ¿cómo construimos nuestra convivencia y a partir de ello vivir juntos? ¿Cómo construimos caminos y horizontes que nos ayuden a conseguir aquellas condiciones de derechos y que nos permitan tener condiciones para tener felicidad individual pero también la felicidad para otros?

No hay una posición de iglesia, hay posiciones de iglesias. No hay un cristianismo, hay diversos. No hay una iglesia evangélica, no hay posición evangélica. Con una diversidad de planteamientos, ¿cómo podemos responder a los problemas entonces? Será desde cada institución eclesial. No obstante reconozcamos que hay una tensión entre las instituciones y movimientos que van surgiendo, entre las tradiciones instaladas y las carismáticas, pequeñas iglesias que construyen su propia tradición pero no siempre tienen su identidad clara.

Surge también una nueva generación de evangélicos ante una seducción de poder, especialmente en los sectores evangélicos de iglesias carismáticas independientes que plantean el gobierno de Dios en las naciones, la defensa de la superioridad del evangelio, los valores y la moral. Surge un nuevo ecumenismo fundamentalista con agendas en defensa de la vida y la familia. Pero no cualquier familia: solo el matrimonio entre un  hombre y una mujer, como institución jurídica que permite la construcción de la familia definiéndola como hecho natural.

No se trata de hacer política religiosa, pero sí de hacer política política. Para que todos pueden desarrollarse de manera plena. Esto implica primeramente reconocer a las iglesias como actores políticos. Para ello tenemos que asumirlo como agenda individual y comunitaria que hay que construir, trabajar, luchar.

 

Reflexiones a partir de la exposición de Rafael Goto Silva durante el XIV Encuentro Nacional: Más allá de nuestras experiencias

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