Retos y Desafíos que tenemos las mujeres desde nuestra fe en el Perú de hoy

Saludo a la Red inter-confesional de Mujeres de Fe, las mujeres que hicieron el esfuerzo de identificar algunas de las anónimas y dar un reconocimiento a algunas  mujeres que han sembrado semillas de esperanza en nuestro país, como son las que destacamos hoy.
Destacar las historias de vida es esencial, no solo porque es una nueva corriente de estudio que se ha posicionado en el mundo académico como los estudios  culturales, sino al hurgar las experiencias de vida comprendemos los mecanismos y la lógica de pensamiento de producción identitaria.
En nuestro caso, al conocer las historias de vida de las  mujeres de fe, de cualquier denominación eclesial  tratamos de escuchar los silencios, el lenguaje oculto, que está aprendido, y memorizado, muchas veces con un lenguaje eclesial que no da libertad ni espacio para la palabra de la mujer. Esos silencios, olvidos, frustraciones las mujeres se desafiaron a cuestionarlas y rechazarlos  con el fin de visibilizar lo que provoca la exclusión y transformarlas.

Es claro, que el siglo XX y XXI  nos demostraba que la participación de las mujeres era un cambio paradigmático sobre su actuación-gestión en todos los espacios de la sociedad, esa participación desafía los conceptos tradicionales de la visión homogénea de las mujeres.

Haciendo memoria de las historias vividas
Conocer algunas de las prácticas de las mujeres lideresas de fe que  narramos hoy es un fenómeno muchas veces conocido, pero desestimado teóricamente las múltiples estrategias y planes de contingencia que tuvieron que crear y sortear para ser escuchadas, reconocidas y valoradas en nuestro contexto histórico cultural. Muchas veces “la memoria social de sus vidas se va perdiendo, antes por un olvido ideológico de que por efectiva ausencia de documentos”. Existe olvidos naturales propios de la senilidad, más hay olvido ideológicos y negligentes a causa del machismo y patriarcado de los cronistas. Las fuentes orales, las memorias e historias populares son los intentos de contar la historia en sentido inverso.

Cuáles son los retos de hoy
Hoy puedo decir de una historia de vida que la llamo “Flor la poetisa” y que está en esta tarde homenajeada. Primer desafío narrar las historia es  una reconstitución de sujeto, en la medida que toma consciencia de los sentidos de su trayectoria. Sus experiencias de violencia que sufrió, le  sirvió para resignificar su vida y salga de la alienación frente a la historia, siendo ella misma una agente activa de su vida y del colectivo, la comunidad y la iglesia con quienes se relaciona.

Segundo desafío, descentrar los efectos del poder patriarcal, significa dar cuenta de las respuestas positivas que se fueron y se van entretejiendo en la experiencia vivida. Por lo tanto, la conversión para las mujeres, significa salir del sistema androcéntrico patriarcal que ejerce violencia, las excluye y margina a las mujeres por su sexo, raza/ etnia, clase y promover relaciones de equidad y alteridad y empoderamiento. Aquí hay que aclarar que no estamos hablando de la conversión que lleva a la auto-renuncia, sumisión, negación y auto-despojo del ego para ser llenos de la Gracia Divina. Esa pérdida del ego que funciona como pérdida de poder para seguir manteniéndolas en subordinación. La conversión de la que hablamos es del reencuentro con nosotras mismas, la afirmación de su propia fuerza, sus dones, fortalezas, y su propia responsabilidad[1]. Hay que recordar el mandamiento “Ama a tu prójimo como a ti mismo” El amor comienza con una misma, pero el sistema nos enseñado el cuidado de otro y no de nosotras mismas.

El problema que no se haya valorado la conversión profunda que lleva al cambio de actitud y la practica  con su capacidad de resistencia, auto-organización y resiliencia humana para enfrentar las crisis es lo que tenemos que sospechar. Hay que preguntar  ¿Por qué el potencial de actitudes, emociones positivas y de esa espiritualidad que transforma el dolor en esperanza, creado en contextos hostiles fue ignorado o desestimado como negación poco saludable e incluso que lleva a la recuperación? Hay que señalar que las vivencias y emociones negativas con las positivas coexisten en situaciones adversas. Y lo que tenemos que destacar no es la victimización sino la capacidad de resistencia y destacar el empoderamiento, la fortaleza moral, tal como decía el Pablo: “…cuando soy débil, entonces soy fuerte”[2]

Según lo visto, estamos hablando de un cambio de paradigmas de descentrar el poder patriarcal al proponer y centrarnos en las capacidades positivas de muchas mujeres o grupos para la superación de experiencias de sufrimiento, dolor, y colocar la esperanza activa de cambio aquí y ahora. En vez de estar priorizando los aspectos negativos de temores, flaquezas carencias, culpas, se intenta ver las capacidades y fuerzas para reaccionar y superar todas las adversidades, y el aislamiento. Para lo cual, se requiere, más que destrezas de información, es la manera cómo una persona se ve a sí misma y al mundo y desarrolla una verdadera conciencia política de acción que nos ayude a ser capaces de ser,  hacer.

El empoderamiento es una alteración radical de los procesos, y estructuras que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género. Para el movimiento negro de los Estados Unidos, el poder negro significaba reivindicaciones de políticas afirmativas. Para la mujeres latinoamericanas, en especial en el Perú, el poderío de las mujeres son las practicas positivas, no de revancha sino de afirmación, tanto a la propiedad, como al poder, lo que transforma las relaciones de género, hacia el logro de la equidad de género entre hombres y mujeres. Esta toma de conciencia deviene del reconocimiento de las luchas feministas y, en ellas, de la teología feminista como un derecho de ciudadanía en una sociedad pluralista como la nuestra. Es también una forma de coherencia con el Evangelio de Jesús leído desde nuestros tiempos.

Tercer desafío, el fortalecimiento de la interioridad, “el alma”, la fuerza espiritual para transformar el mundo y sus relaciones con la humanidad y el medio ambiente. ¿Cómo enfrentaremos nuestro futuro si vemos todos los días  feminicidio, violencia, trata de personas, la explotación sexual de niñas y adolescentes?. La vida de una persona se ha banalizado en nuestras sociedad de mercado. Ya lo decía el  Secretario General de la ONU, Dag Hammerskjöld: “No veo esperanza de una paz mundial duradera. Lo hemos intentado todo y tristemente hemos fracasado. Si el mundo no experimenta un renacimiento espiritual, la civilización estará condenada a la extinción”1… O dicho con palabras de Ernesto Sábato: “hay algo que no falla, y es la convicción de que únicamente los valores del espíritu nos pueden salvar de este terremoto que amenaza a la condición humana” Porque “Si queremos sobrevivir,  tendrá que desarrollarse también nuestra conciencia” (W. Jäger).

En el Foro Teológico Mundial (del Foro Mundial) de Nairobi (enero, 2007)  se investigó y reflexionó: “espiritualidad para otro mundo posible” demostrando la urgente necesidad de trabajar sobre  la espiritualidad, incluso el  periódico Wall Street Journal, “la espiritualidad está en alza” y hablaba también de un inesperado interés por Dios.Esto lo hablo no porque han aumentado un sinnúmero de religiones e  iglesias, las establecidas de corte tradicional, las neo-pentecostales, sino porque ahora hay creyentes sin institución con una búsqueda de la espiritualidad, la mística, la reflexión espiritual , con personas que dedican tiempo a la oración, meditación. La crisis institucional es una realidad porque se ha convertido en un fin en sí misma.

Pero hay que sospechar del crecimiento de las iglesias ¿es realmente saludable para el país? ¿Se promueve el espíritu de solidaridad comunitaria o de  prosperidad individual? Que muchos dicen que tiene que ofrendar tanto dinero para tener un carro 4×4, una casa y viajes. ¿Se amplían o se disminuyen los horizontes de convivencia, inclusión y tolerancia? Las continuas intervenciones públicas de líderes religiosos, ¿fortalecen o constriñen la capacidad personal de hacer juicios éticos de solidaridad y compasión? Hoy abundan los líderes religiosos fundamentalistas e intolerantes que en sus declaraciones públicas prestan poca atención a asuntos como la pobreza, la injusticia, la violencia y la corrupción, porque si tratamos de punzar sale pus por donde se mire, pero que se excitan intensamente por asuntos de moralismo sobre  la sexualidad y el derecho a decidir.

Cuarto desafío la educación, no sólo una educación social y política, sino también una educación sexual. la verdadera riqueza es la gente con mejor calidad de vida, que hacen uso de sus capacidades humanas y tiene las oportunidades reales del derecho a la  propiedad,  educación, salud física y emocional, seguridad y la integridad corporal para ejercer su libertad, autonomía, independencia, decisión y realización personal.

Quinto desafío el respeto por la dignidad humana. La afirmación de la dignidad comienza por el respeto a la mismidad, como imagen de Dios, el respeto por  la alteridad, por la acogida de la otra/o como semejante y diferente de mí. Nuestra identidad personal es también plural, como es la cultura del otro, otra, Teodorov  afirma que la cultura evoluciona con el contacto con  la otredad, fortalezcamos la dinámica entre los intereses de uno mismo y los intereses de los otros para restablecer relaciones más próximas entre nosotros. Salir de las ideas preconcebidas, de los dogmas que crean precarias seguridades y abrirse a la pluralidad del mundo con el corazón lleno de gratuidad y  gratitud por la l belleza de todos los seres.

Sexto desafío los derechos de las humanas, los derechos reproductivos. La salud reproductiva es un estado de completo bienestar físico, mental y social en todos los aspectos relativos al sistema reproductor, a sus funciones y a sus procesos. La salud reproductiva implica que las personas tengan la posibilidad de tener una vida sexual segura y satisfactoria y tengan la capacidad de reproducirse y la libertad de decidir si, cuando y cada cuanto tiempo hacerlo La difusión de cierto fundamentalismo con respecto a estos temas produce serios obstáculos para la puesta en práctica de la agenda sobre salud y derechos sexuales y reproductivos. Los derechos sexuales y reproductivos son definibles en términos de derechos humanos. Los inadecuados servicios de salud reproductiva para las mujeres redundan en altas tasas de embarazo no deseado, abortos realizados en condiciones de riesgo y muertes y lesiones previsibles, a raíz del embarazo y del parto.

Séptimo desafío, en un mundo de las mil razas, pluricultural e interreligioso se necesita de una espiritualidad interreligiosa. La tarea de “recobrar el alma”, vivir la espiritualidad transformadora es un trabajo universal y no puede restringirse a la cultura occidental o a las tradiciones cristianas. Hacemos un llamado a los y las creyentes de las distintas religiones del mundo, en el que todos vivimos y del que somos corresponsables. Quizás la Humanidad esté esperando, consciente o inconscientemente, una aportación más clara y definida de ellas y un esfuerzo común para promover -como cita Bhagavad Gita- “el bienestar integral del mundo” y la consecución de la paz. Ciertamente, no habrá paz , si no hay paz entre las religiones, sino hay un reencuentro entre las religiones.
Una autentica espiritualidad ecuménica toma conciencia de  la común responsabilidad en la re-construcción de este mundo único que nos alberga. La transformación de este mundo no puede prescindir de la mística pues sería algo así como prescindir del alma. No es “espiritualismo escapista”, es espiritualidad que lo transforma todo,  lo orienta, enriquece.  Acaso, ¿sería posible construir este mundo, la ciudad secular, sin Aquél que es el origen, la vida y la plenitud final hacia lo que todo asciende para ser totalmente transformado?

Octavo desafío, es necesario seguir construyendo  redes de solidaridad.- Solo es posible grandes transformaciones si estamos insertadas  con los grupos sociales, con los grupos populares. Apuesto mucho más a pensar la fe conjuntamente con  las empleadas domésticas, con un sinnúmero de mujeres organizadas de pensar la fe con los grupos de mujeres que buscan alternativas de trabajo. Pienso que deberíamos ser muchas más las personas de fe insertadas en los movimientos sociales. Debemos comprometernos, ayudar y dialogar con los diferentes movimientos, en la búsqueda de sentidos y vivencias de los valores humanos.

Según lo visto, la evaluación de todo lo que las  historias de vida  nos dice hace posible que nos pongamos en su lugar, hagamos nuestro su dolor e indignación, y podamos reconocerlas como nuestras  hermanas. Sin la demostración de  la empatía no es posible la justicia,  una virtud relacional por excelencia. Esa vivencia pone en movimiento nuestras lealtades inmediatas, de modo que las extendamos  más allá de nuestros vínculos de relación humana. Cuando permitimos que nuestra hermana  sea víctima de violencia, marginación, exclusión o menosprecio – por motivo de raza o sexualidad– estamos faltando al cumplimiento de nuestro deber ciudadano, estamos incurriendo en injusticia pasiva, seamos sensibles al otro y otra. Ahora quiero presentar un poema realizado por una de las homenajeadas María Luz Chirinos y que le he llamado “Flor la poetisa”

Poema de su autoría de “Flor” Mujeres en Acción
Es un poema en honor al comedor Mujeres en Acción

De las serranía peruanas, desde el cielo andino,
De entre praderas y cielo de nuestra tierra fecunda y viva
Brota el espíritu solidario,
que como pequeños soles llegan a nuestras casas de estera y cartón

Somos mujeres en acción,
Manos que trabajan el pan común hecho de maíz blanco, hecho de maíz amarillo
Manos que han sembrado la flor morada, la alverja, la blanca y negra del haba
Manos que han cosechado la papa y la quinua
Raíces de nuestra alimentación.

Son pétalos de bendición, nuestra capacidad de colaboración
Que nuestro esfuerzo no es en vano por compartir el pan cotidiano
Comunión que bendice, reconcilia y une
Es el cálido olor de la comida hecha con amor
Es el cálido olor del mate de hierba luisa y toronjil
Es la tierra que da vida

Son los valles de verdura,
Es la Mamapacha que nos alimenta,
Es la riqueza, la diferencia y variedad de nuestra tierra

Simplemente traemos con nosotras espigas de surcos y esperanzas, cantos y lágrimas de alegría,
Traemos con nosotros manantiales de vida de esfuerzo y trabajo
Y aquí con mi mano intento tanto sólo sembrar un poema.

(Poema realizado en 2002)

Dra. Luzmila Casilda Quezada Barreto
Consejo Directivo Proceso Kairós Perú

Exposición realizada el día 11 de Marzo en el evento: Mujeres de Fe, Constructoras de Paz organizada por la Red Interconfesional de Mujeres de Fe y Espiritualidad y la Congresista Marisol Perez Tello.  


[1] Johnson, Elizabeth, A. Aquela que é: o mistério de Deus no tratado teológico feminista. Petropolis, RJ. Vozes 1995. P. 102-103.

[2]  Véase en II Cor. 12,10.

Reconocimiento Maria Chirinos
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